RAÍCES PROFUNDAS Y VERDADERAS.

meditaciones | 15/12/2022 1:16 pm | Rosalba de Asprilla | 111

Por. Susana Ramírez

(Salmos 92:12-14) El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán.  Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes.

La naturaleza es una muestra del extraordinario poder de Dios en acción, cada día al abrir nuestros ojos recibimos y sentimos el soplo de vida colocado de parte del Señor en sus criaturas; para que señorease sobre toda la creación. Muchas personas quizás se han preguntado ¿Cómo pueden los árboles crecer tan altos y fuertes, dar frutos durante muchos años, y siempre estar vigorosos y verdes? La respuesta es que siempre permanecen conectados tomando del suelo los nutrientes que le ayudan a crecer para mantenerse vivos a través del tiempo, y se aferran de tal manera, que es prácticamente imposible moverlos. El tamaño, la extensión y la profundidad de las raíces de muchas especies de árboles son el secreto de su permanencia en el tiempo.

En la palabra encontramos a dos personajes que amaban profundamente al Señor ellos son: Ana la profetisa y Simeón, quienes habían vivido toda su vida creyendo y confiando en la ley de Dios, y a pesar de que eran ancianos nunca se apartaron y tampoco desfalleció la esperanza en su corazón de ver y abrazar la redención de Israel en la persona de Cristo. Su fe permaneció viva hasta el tiempo en que nació el Señor Jesucristo, y los padres del niño lo llevaron al templo para ser presentado y circuncidado, allí estaban Ana y Simeón quienes fueron testigo del cumplimiento de la profecía y la promesa de Dios para su pueblo Israel.

Reflexiona y medita en este momento, hoy hay mucha gente que: gasta más tiempo en su apariencia física que en cuidar su ser interior; piensan que serán más feliz si compran o consiguen cosas materiales; caen ante los problemas y las dificultades fácilmente, porque suelen descuidar los valores que hacen el fundamento de la verdadera felicidad. Te pregunto ¿Cómo están tus raíces? ¿Cuáles son tus convicciones? ¿Cómo está tu relación con Dios?
Aprendamos de la naturaleza: para crecer fuertes y sanos necesitamos estar conectados a la fuente de vida dedicar tiempo a nuestra vida espiritual, es decir ¡A echar raíces profundas y verdaderas!

Sumérgete en la presencia de Dios, porque más importante que la apariencia, es quiénes somos en realidad delante de Él. Y eso se logra día a día, mediante un tiempo de diálogo con Dios en oración y lectura de la Biblia, lee buenos libros que te ayuden ampliar el conocimiento y la revelación que proporciona la Palabra de Dios y aunque pasen los años puedas ser un árbol frondoso lleno de frutos.

Dios te bendiga.

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