LOS FRUTOS COMO EVIDENCIA.

meditaciones | 05/10/2022 5:39 pm | Rosalba de Asprilla | 123

Por. Susana Ramírez

(Lucas 6:45) Por sus frutos los conoceréis el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Para que un árbol pueda dar buenos frutos, primero debe pasar por un proceso donde el que planta la semilla debe hacer un estudio del terreno y de las condiciones en las cuales crecerá y se desarrollará dicha semilla. Todo agricultor que planta una semilla, espera recibir al tiempo señalado el fruto deseado de ese árbol; es por ello que la tierra debe tener los nutrientes ideales, además la luz del sol y el agua que aportarán los beneficios principales para que sus raíces puedan ser cimentadas en la profundidad de la tierra.

Así también nuestro Señor Jesucristo, espera hallar en la vida de cada creyente frutos dignos de arrepentimiento que se manifiesten para alcanzar la vida eterna. El Señor dijo: “Por sus frutos los conoceréis el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45). Todo aquel que ha recibido a Cristo en su corazón al confesar sus pecados ha nacido de nuevo y el Espíritu Santo le ha sellado como propiedad de Dios. Para dar paso de manera progresiva a la regeneración y santificación de todo nuestro ser espíritu, alma y cuerpo. por medio de la semilla de la Palabra de Dios; que ha sido sembrada en su corazón a través de la fe en Cristo Jesús.

Un corazón que ha sido libre no puede tener malicia, odio, resentimientos, orgullo y amargura; debe permitir que el poder de la Palabra limpie y regenere su estructura espitual y emocional, y para que esto ocurra debe haber un cambio de mentalidad, que abrace los principios de la Palabra; que son los nutrientes que perfeccionarán su diario vivir, hábitos y acciones como resultado de la semilla del evangelio plantada en su corazón.

El apóstol Pablo a los colosenses escribe diciendo: Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno. (Colosenses 3:8-10)

Una vida de consagración y sujeta a plenitud del Espíritu Santo pueden desarrollar en el creyente el fruto del espíritu que el apóstol menciona en (Gálatas 5:22-23) Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Permite que estos frutos sean la evidencia de Dios en tu vida y la gracia del Señor te corone para vida eterna. Dios te bendiga.

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