CICATRICES EMOCIONALES

meditaciones | 29/09/2022 2:12 pm | Rosalba de Asprilla | 169

Por Susana Ramírez

(Génesis 16:13) Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?

Una cicatriz emocional es aquella lesión producto de las consecuencias de esos eventos inesperados que llagan a la vida de una persona cuando menos lo espera. La palabra presenta a muchos hombres y mujeres que al igual que nosotros, Dios les permitió que pasarán momentos difíciles; porque es allí en medio del dolor donde Dios se hace presente para mostrar su misericordia, pero también para que entendamos que los momentos de adversidad son los escenarios favoritos de nuestro Señor, para que nuestros ojos sean abiertos al propósito divino.

 En el libro de Génesis encontramos a una mujer llamada Agar, sierva de Sara esposa de Abraham, la cual fue entregada al patriarca para que concibiera y Sara pudiera recibirlo al nacer y criarlo como su hijo, por causa de su esterilidad.

Ese evento llevó a Sara a actuar en contra de la voluntad de Dios y el plan que ya Dios tenía preparado para ella, se vio interrumpido por actuar precipitadamente involucrando también a Agar su sierva, a quien después tuvo que echar juntamente con su hijo Ismael. Este momento traumático en la vida de esta mujer se tornó desagradable, angustioso y lleno de incertidumbre al tener que ir errante por un desierto sin provisión alguna.

Pero nuestro Dios que tiene completo y absoluto dominio de las escenas de nuestra vida en medio de los procesos que muchas veces tenemos que enfrentar; la Biblia dice que Sara afligió la vida de Agar, haciéndola huir al desierto, hasta que el ángel de Jehová la encontró (Génesis 16:9-10) Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.  Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. Además, le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.

¡Qué maravillosa bendición que en medio de su más grande desgracia el Señor se le apareció para fortalecer su corazón y levantar a Ismael hijo de Abraham!, porque el Señor vio y escuchó el clamor de Agar y su hijo. Recuerda siempre cerrar la puerta del dolor y subir al aposento alto al encuentro con tu Creador y hacedor de maravillas. La cicatriz que esta mujer llevaba en su interior a causa del dolor y la depresión fue sanada desde el momento en que se le apareció el Señor, para cambiar su lamento por gozo y alegría al recibir una promesa para su hijo. El señor es especialista haciendo de lo quebrado, vasos de honra. Él es el Dios nos ve.

Dios te bendiga

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