HAY UN MONTE QUE TIENE TU NOMBRE

meditaciones | 01/06/2022 5:43 pm | oasisdesantidad | 76

Por. Susana Ramírez

(Josué 14:6) Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.

Caleb hijo de Jefone (Nm 13:6 ; 14:6) fue uno de los doce espías que envió Moisés a reconocer la tierra de Canaán. Mientras diez volvieron pesimistas trayendo malos informes, Caleb y Josué fueron los únicos que aconsejaron a Moisés y a toda la congregación de los hijos de Israel que invadieran la tierra prometida. (Nm 13:1–14:10). “Dame, pues, ahora este monte” habitado por los anaceos gigantes hijos de Anac y tiene ciudades grandes y amuralladas. A Caleb se le podría haber asignado por gracia, cual veterano de guerra, la mejor llanura de Canaán, los valles más fructíferos, regados por los mejores arroyos. Sin embargo, él dice: “Dame este monte”. El más difícil de todos. Caleb Nunca ignoró a los gigantes tampoco los subestimó, lo que sucedió es que los gigantes no determinaban su fe, pues estaba convencido de que Dios estaba a su lado y que lo había enviado a reconocer la tierra.

Caleb venció a Anac, el mayor gigante y a sus tres hijos cuando tenía 85 años. Su ejemplo de fe y perseverancia son un marco de referencia para todos los que aman al Señor. A pesar que ya habían transcurrido 40 años su vigor físico y espiritual se mantuvo vivo, expectante a las promesas de Dios, para heredar aquel monte que tenía su nombre. No vería muerte hasta conquistar ese monte y vivir en él para disfrutar de la gran victoria dada por el Señor.

La vida cristiana está llena de desafíos constantes que te impulsarán a estar firme para crecer en el conocimiento y la gracia de Dios. Y aunque pasen los años puedas tener una vida fructífera para derrotar y conquistar los montes que Dios ha reservado para ti. Identifica y mata a todos tus gigantes espirituales que intentan detener tu avance y conquista,  hacia la patria celestial.  Recuerda Hay un monte que tiene tu nombre.  

Dios te Bendiga

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