UNA CONEXIÓN DIVINA.

meditaciones | 25/05/2022 5:57 pm | oasisdesantidad | 137

Por. Susana Ramírez

(Génesis 28: 11) Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.

La palabra es el soplo de Dios a la mente y a los corazones de los escritores de la Biblia. El Espíritu Santo además de inspirar las Sagradas Escrituras, nos ilumina para comprender todo lo escrito y guiarnos a toda verdad, revelándonos al Señor Jesucristo. En medio de todos los acontecimientos mundiales tenemos total seguridad de tener al Espíritu Santo; para guiar nuestra vida a los planes y propósitos que el Señor ha trazado desde antes de nacer, tu vida ya estaba esculpida en sus manos.    

Antes de que Jacob naciera ya había sido señalado desde el cielo para cumplir la voluntad de Dios en la tierra; heredar la bendición de su padre Isaac, ser un patriarca y dar continuidad a las promesas eternas de ser padre de multitudes y en su cimiente serían benditas todas las familias de la tierra. Sin duda alguna, la bendición estaba sobre Jacob, pero a pesar de todo esto; necesitaba recibir la instrucción y la dirección de parte del Señor para poder avanzar, caminar y alcanzar la bendición que Dios tenía para él. Es allí cuando Jacob decide emprender el viaje que lo llevaría a su destino, sin imaginar lo que le esperaba en el camino llegó a cierto lugar y durmió allí; porque el sol se ocultó y tomó una piedra y la puso a su cabecera y se acostó en aquel lugar. A pesar de que tenía la instrucción y la dirección le faltaba la experiencia de convicción que lo conectaría con el Padre de la promesa.

Esta pausa en medio de su camino le permitió a Jacob la experiencia sobrenatural con el Dios de sus padres, la manifestación y revelación por medio de un sueño produjo en su corazón miedo, pero también un profundo estremecimiento en todo su ser al experimentar la grandeza y el poder de Dios; cuando escuchó su voz audible para confirmarle la promesa dada a su abuelo Abraham.

Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. (Génesis 28:12-13). Es importante puntualizar que muchas veces existirán pausas en tu vida, en medio de las etapas que te conducen a alcanzar el propósito trazado para ti; donde la duda y el miedo tratarán de ahogar las promesas de Dios en tu corazón. Tendrás que recostar tu cabeza sobre la piedra, para que haya revelación y tus pensamientos sean afirmados, siendo éstos los momentos agendados por Dios, para que tengas un encuentro personal que toque la fibra más íntima de tu corazón, y al experimentar su presencia puedas decir como Jacob: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo. Las experiencias en Dios producen cambios contundentes y emociones que producen estabilidad mental y espiritual.

Amados hermanos, aprendamos a visualizar al Señor en cada circunstancia de nuestra vida…Dios te continúe bendiciendo.

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