Por. Susana Ramírez

meditaciones | 04/05/2022 12:47 pm | oasisdesantidad | 151

UN BANQUETE ESPECIAL

(Apocalipsis 3:20) He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Cada día para cada persona sobre la tierra, representa una oportunidad única para ser aprovechada. Recordemos que el salmista dijo: “Que sus misericordias son nuevas cada mañana”. Hoy es un uno de esos días donde puedes ver y sentir la misericordia de un Dios alto y sublime, que está dispuesto y esperando a que escuches su tierna voz que toca a la puerta de tu corazón; para que le invites a entrar y puedas disfrutar de su presencia, y además para tener contigo un “banquete especial”. Muchas personas rechazan esta invitación por cuanto no han identificado quién es esa persona tan maravillosa, que está tocando con tanta insistencia a la puerta de su corazón.

Hoy puedes atraer la presencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,  para que hagan morada dentro ti. El Señor desea llenarte de su amor, perdonar todos tus pecados y hacerte una nueva criatura conforme a su gracia y su misericordia. El anhelo del Señor es que tengas el mejor de los banquetes, en donde podrás degustar de la mejor comida, manjares y el mejor vino que nunca antes has probado. Además, podrás tener el honor de sentarte frente al Rey de reyes y Señor de señores, aquel a quien todo le pertenece. Todos los que ya hemos disfrutado de este maravilloso banquete espiritual; anhelamos que su presencia nunca nos falte para que así, ese río de agua viva fluya por todo nuestro ser.

Si verdaderamente reconoces que tu vida le pertenece al Señor, abre tu corazón para que el poder de la Palabra de Dios, te liberte e inunde todo tu ser (espíritu, alma y cuerpo); de esa gloriosa luz que ilumina el pensamiento llenándote de sabiduría y temor de Dios.

Gracias por enviar tu dulce voz hoy, quiero abrir la puerta de mi corazón para que seas ese invitado especial que tanto necesita mi alma, y pueda deleitarme en ese banquete celestial; ven entra en mi corazón y llena mi vida de tu paz.

Dios te bendiga.       

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