Testigos de su Poder

meditaciones | 17/03/2022 6:35 pm | oasisdesantidad | 145

Por: Angélica Aguirre

Hechos 1:

pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

El poder es la facultad o capacidad que tiene una persona para llevar a cabo cierta acción. Tener poder es tener una autoridad para hacer algo. El poder ha fascinado al hombre desde el inicio de la humanidad, hay quienes los obtienen por una posición política, económica o social, los superhéroes que tienen superpoderes es uno de los temas comunes en el universo cinematográfico, pero no es un poder real, es ficción; el poder que se obtiene en lo secular muchas veces daña, corrompe a las personas, a gobiernos y se utiliza para beneficio propio y de un pequeño grupo que se encuentre en ese círculo. Es por ello que es muy común el dicho” el poder corrompe” y un filosofo muy famoso dijo” si quieres conocer realmente a un hombre dale poder”, pero que maravilloso cuando lo llevamos al plano espiritual y podemos experimentar ese poder que sí es real, el poder del Espíritu Santo que mora en cada creyente.

El Espíritu Santo que es el consolador, que nos  dejó nuestro Señor Jesucristo, que descendió como un viento  recio y los discípulos experimentaron ese poder para poder predicar, sanar y hasta para resucitar  muertos. Lo hermoso de este texto y de esta promesa es que no fue solo para los discípulos, sino para todos los que hemos creído y aceptado a Jesús como nuestro único Salvador. Es ese poder que transforma nuestras vidas, que transforma a un pecador, a un alcohólico; que sana, que nos va perfeccionando en los caminos del Señor, que nos consuela y nos fortalece cada día.

Ese mismo poder que les fue dado a los 120 veinte que esperaban la promesa mora en nosotros, puede controlar nuestros pensamientos, nuestra voluntad, es la manera en que Dios obra en nuestras vidas, no vivamos según nuestras fuerzas, según nuestras capacidades o según nuestros medios. Hagamos nuestra esa promesa, recibamos ese regalo maravilloso y dejemos que nos dirija; al permitir que su dirección vamos a ser testigos de nuestro Cristo maravilloso, a través de nuestro testimonio, cuando a usted le dicen que es testigo de algo, es que usted da fe y dice la verdad de algún hecho o acontecimiento, pues el Señor nos llama a ser testigos de su verdad, a proclamar su evangelio, a ser testigos con la experiencia que hemos vivido de tener al Espíritu Santo en nuestro diario vivir. Seamos testigos de las buenas nuevas de salvación y que este hermoso versículo sea una realidad en nuestras vidas. Dios te bendiga

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