PACIENCIA Y PERSEVERANCIA.

meditaciones | 24/11/2021 11:50 am | oasisdesantidad | 45

Por. Susana Ramírez

(Filipenses 3:13-14) Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Cada persona tiene un propósito y un destino definido de parte de Dios, depende de nosotros mantenernos vivos en la voluntad que el Señor ha trazado para su vida. Nosotros luchamos por llegar a la meta y alcanzar nuestro propósito en la vida, pero muchas veces dejamos la carrera por miedo, por lo difícil que es o porque hemos caído y no creemos que podamos levantarnos, las circunstancias adversas a veces nos impiden avanzar. Sin embargo, esos son los escenarios permitidos por Dios, para que tu fe sea puesta a prueba y se desarrolle como resultado de la paciencia y perseverancia, aptitudes importantes que revelarán madurez en tu carácter.

El camino del evangelio es para aquellos que, verdaderamente han decidido hacer morir lo terrenal, para darle lugar a lo espiritual permitiendo que el Espíritu Santo, moldee cada área de su vida siendo, testimonio para aquellos que corren por la vía del desenfreno dándole lugar a los placeres y deseos de la carne. Es por ello, que los que desean agradar a Dios, encontrarán muchos obstáculos en el camino que impedirán llegar a la meta y alcanzar la ciudad celestial, preparada como premio para aquellos que perseveren en le fe hasta el fin para ser salvo.

La perseverancia que tengas será un pilar importante para que puedas llegar a la meta. Un claro ejemplo es el de esta gran deportista Gabriela Andersen, una mujer suiza, que corrió en 1984, en los Juegos Olímpicos en Estados Unidos. Pese a la terrible humedad y a la elevada temperatura, que estaba cercana a los 30ºC, 50 mujeres afinaban los últimos detalles y una de ellas estaba a punto de levantar la ovación más grande en la historia de los Juegos Olímpicos. La posición 37 estaba a metros de llegar a la meta cuando Gabriela Andersen, aparecía el público se encontraba de pie asombrado y al borde del llanto, la atleta tenía paralizada la mitad de su cuerpo y aún seguía caminando con un solo sueño; llegar a la meta y que el trabajo de años por fin tuviera sentido. El apóstol Pablo, puso su mirada y se enfocó en lograr el objetivo para lo cual había sido llamado. No pierdas de vista tu objetivo, ya el tiempo se agota y hoy más que nunca debes abrazar la fe; porque el final de la carrera está a punto de llegar y el galardón es grande en el cielo.  (2 Timoteo 4:7-8) Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.  Dios te bendiga.    

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