TENGO ACEITE

meditaciones | 20/10/2021 6:24 pm | oasisdesantidad | 50

Por: Susana Ramírez

(2 Reyes 4:2-3)

 Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.  Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.

El libro de 1 y 2 de reyes es trascendental para el pueblo de Israel, en ellos encontramos los hechos de la monarquía de cada rey en Israel. Así como también al profeta que acompañaba a ese rey, quién tenía la visión y la voz profética de parte de Dios, para guiar al rey durante su gobierno. En este pasaje vemos a una mujer viuda, que acude al profeta Eliseo; para expresarle su angustia y dolor, porque el acreedor tocó a su puerta para llevarse a dos de sus hijos como siervos, a cambio de la deuda que había dejado su marido. El profeta respondió diciéndole que tienes en casa, ella dijo: tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.

El dolor de esta mujer por la pérdida de su esposo, no le permitía ver que en medio de su tragedia tenía aceite, símbolo del Espíritu Santo. Cuando desconoces lo que portas y lo que el Señor ha depositado en ti, puedes subestimar lo poco que te queda en un momento determinado; es lo que sucedía con esta mujer, hasta que el profeta la hizo reflexionar para que buscara dentro de ella lo que aún le quedaba. Eliseo le dio la instrucción precisa y adecuada, para que ella pagara la deuda y con lo que le quedara, pudiera vivir y desarrollar un negocio para ella y sus hijos. La mujer viuda nos brinda una gran lección, aunque estés en crisis financiera, económica, espiritual, emocional. Recuerda que eres una vasija de barro, ungida con aceite para disipar y esparcir tu esencia a los que están a tu alrededor, que esperan siempre ver la imagen de Dios en tu vida.

También Dios, le preguntó a Moisés, ¿Qué tienes en tu mano? Y él le respondió una vara. Moisés, jamás imaginó   que ese pedazo de madera, sería un instrumento de autoridad para ir delante de faraón; para liberar al pueblo de Israel. Con esa misma vara Moisés, tocó las aguas del mar rojo y fueron divididas para que el pueblo pasara en seco. Aunque en crisis, pero tengo aceite no importa lo que ya no tengas, lo que se haya ido. Si te queda un poco de aceite Dios lo pude transformar en un milagro.

Amados hermanos, no perdamos de vista que somos hijos y siervos temerosos del Dios altísimo, quien perfecciona su poder en medio de nuestra debilidad. Está mujer viuda y afligida pasó de ser una menesterosa a una gran empresaria. Ella estaba en proceso, pero con aceite. ¡Gloria a Dios!     

Dios les continúe bendiciendo.                      

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