DEL DOLOR A LA BENDICIÓN.

meditaciones | 06/10/2021 3:54 pm | oasisdesantidad | 73

Por Susana Ramírez

(1 Samuel 1:8) Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?

Las escenas de la vida de Ana, aparecen registradas en el primer libro Samuel, esta encantadora mujer fue la que el cielo designó, para ser la protagonista de un tapiz tan especial.

Es interesante saber, que los hilos oscuros de nuestras vidas, son necesarios en las manos talentosas del tejedor por excelencia, quien los utilizará para darle un tono especial, que estará entretejido con hilos de oro y de plata en el diseño planificado por el Señor. Y no será, sino hasta el final de su labor, que extenderá la tela para mostrar a todos su obra de esplendor. Ser una mujer estéril era una desgracia, una afrenta que marcaba la vida de una mujer. Todas sus ilusiones y sueños giraban en torno a ser dadora de vida, y fructífera revelando el diseño para lo cual fuimos creadas.

Ana, era una mujer amada por su esposo Elcana, quien siempre reservaba una doble porción para ella cada año, cuando subían a adorar a la casa del Señor. Sin embargo, ella estaba sumergida en el dolor de la esterilidad y, por otro lado, tenía una rival llamada Penina, que la irritaba hasta llevarla al punto de la amargura y la depresión. Ana, había olvidado lo que significaba su nombre “La gracia de Dios”, ella fue señalada para cumplir un propósito especial y extraordinario de parte del Señor, quién toma las debilidades e imperfecciones, para hacer cosas asombrosas y exhibirlas delante de todos. El proceso de humillación de Ana, la llevó a rendirse ante aquel que tiene el poder para hacer un milagro extraordinario, la palabra dice que derramó su alma delante del Señor, y su voz fue oída en el cielo. Se dirigió al Omnipotente diciendo: “Jehová de los ejércitos, si te dignares a mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva.” Ana, hizo un voto de entrega en su oración, pidió un hijo varón para dedicarlo y entregarlo para que sirviera a Dios todos los días de su vida.

Su proceso de aflicción la llevó, a gestar en el espíritu al hijo que tanto deseaba tener, su matriz estéril recibió la semilla de la fe, en la forma de un bebé que ya Dios, en su infinita misericordia tenía preparado y con una asignación especial.

Recuerda amada mujer, que por muy difícil que sea la prueba por donde estés atravesando, existe una senda que te lleva a conectarte con el Dios Todopoderoso, porque en la oración y la adoración hay liberación espiritual, donde las cadenas se rompen y se caen en el nombre poderoso de Jesús. Es allí, donde se produce el milagro.  

Dios te bendiga.

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