De la abundancia del corazón habla la boca.

meditaciones | 07/10/2021 8:59 am | oasisdesantidad | 60

Por: Angélica Aguirre

Lucas 6:

45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Este es un hermoso texto que muchos que no conocen las Escrituras, creen que es un dicho secular; pero lo cierto es que se encuentra en la Palabra de Dios. Cuando Dios habla en su palabra del corazón, generalmente no se refiere a la parte del cuerpo esencial que bombea la sangre a todo el cuerpo, pero si en la importancia de este en el cuerpo humano. Por lo general usa esta palabra, para comunicar y enviar un mensaje con detalle especial a su criatura más preciada; el ser humano. El corazón para Dios en estos textos es el asiento de las actitudes, emociones y de la inteligencia. Se refiere a la mente, los pensamientos, los sentimientos y al intelecto en general. Y con ello, nos habla para que tengamos esa comunión permanente con ÉL.  

¿Deseas saber qué hay en tu corazón? Una persona llena de la presencia de Dios no camina con murmuraciones, negatividad o derrota en sus labios. Por el contrario, pronuncia palabras que promueven la edificación. Incluso cuando estamos ansiosos o ante una situación que nos desagrada, debemos tener cuidado de que nuestras palabras sean positivas; porque tienen el poder de influir en el entorno que nos rodea y damos testimonios, con nuestras palabras y con nuestros actos.

El hombre bueno tiene en su corazón, cosas buenas y de eso habla su boca. Sale a relucir la bondad, su amor por el prójimo, da buen testimonio, que solamente lo puede dar el Espíritu Santo y fluye en la vida de un creyente. Como tal, es algo que recibimos por la fe; es un don dado cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador. Al mismo tiempo es un contraste para una persona que no conoce al Señor, pues como lo dice su Palabra  saca lo malo de su corazón, y un corazón que no tiene al Señor, no tiene nada bueno que ofrecer.

En Proverbios 15:13 dice, “El corazón alegre, hermosea el rostro”. Un corazón que no teme siempre está contento, esperando y confiando en el Señor, saquemos el tesoro que tenemos en el corazón y demos esos buenos frutos.

¡Dios te bendiga!

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