Viviendo una mentira.

meditaciones | 23/05/2021 10:36 am | oasisdesantidad | 63

Por: Adaris Franco de Bautista.

Mateo 7:21

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”.

Tristemente aquel día estos se levantarán diciéndole a Jesús: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? La realización de estas señales no determina que alguien realmente sea un servidor de Dios, y esto lo podemos ver en varios ejemplos en la Biblia. Por ejemplo: tenemos el caso de los magos de Egipto que imitaron el milagro de la transformación de la vara de Moisés en serpiente, convirtieron también el agua en sangre y lograron imitar la plaga de las ranas. Vemos el caso del profeta Balaam, el cual tenía visiones de Dios, pero se vendió por codicia. Y finalmente podemos ver en el libro de Apocalipsis como el falso profeta realizará señales, para que la gente crea en el Anticristo. Por tanto, no son los dones en sí los que definen a un servidor de Dios; sino más bien sus frutos. La realización de todas estas señales y la labor de la predicación deben ir acompañada de los frutos que reflejen la vida transformada del ministro. Sus enseñanzas y obras deben estar en completa armonía con los principios bíblicos. Cuando llegue aquel momento, Jesús les declarará: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Tristemente la condenación está reservada para estos falsos ministros, los cuales a través de sus falsas enseñanzas y los milagros o señales que los acompañan, engañan a muchos arrastrándolos juntos a ellos al mismo infierno. Como dice Pedro en su segunda epístola, estos son fuentes sin agua las cuales ofreciendo el agua de vida solo ofrecen veneno a todos aquellos que pretenden beber de ellas,  2 Pedro 2:17. Por un lado los predicadores del evangelio deben asegurarse de estar predicando la verdad de Dios, ya que de lo contrario se encontrarán dirigiendo a un grupo de indoctos y a ellos mismos al infierno. Así lo declara Pablo a Timoteo 1 Timoteo 4:16. Finalmente, es clave  conocer la Biblia, ya que solo así tendremos el discernimiento adecuado para descubrir las falsas doctrinas. Todo lo que se nos enseñe debe ser juzgado a la luz de la palabra de Dios,  con el fin de no ser engañados por nadie. DIOS TE BENDIGA.

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