SIGAMOS CORRIENDO, YA FALTA POCO.

meditaciones | 25/05/2021 1:38 pm | Jorge_admin | 72

Por: Jorge Luis Santos

Fil. 3:12-14

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

John, se encontraba en una carrera de relevos, llevaba la delantera en la carrera y ya se aproximaba para darle el testigo a su compañero Richard, el más rápido de su equipo. La victoria era casi segura, cuando se hizo el relevo, Richard salió a toda potencia, pero de un momento a otro simplemente se detuvo y salió de la carrera. John corrió a preguntar que sucedía, obtenido la respuesta: No sé, solo ya no quería correr.

Si nos detenemos a meditar, ¿cuántas veces no nos hemos sentido como Richard? Llega a nuestras vidas ese deseo de no seguir, llega el desánimo o simplemente el dedo acusador del enemigo que te recuerda tu pasado (un pasado que ya Cristo perdonó), te hace detenerte en el camino y muchas veces sentir que dejarás la carrera de la fe.

En atletismo existe el termino “Sprint” el cual hace referencia al doble esfuerzo que realiza un atleta para mejorar su rendimiento, en la mayoría de los casos este es de corta duración, pero aumenta a su máxima velocidad de forma intensa para llegar a la meta en los últimos tramos de una carrera. El Apóstol Pablo entendía plenamente el lenguaje atlético, que en su época era muy popular y nos invita a extendernos hacia la meta para obtener el premio que nos es preparado.

Las señales en el mundo nos indican indubitablemente que nuestra redención está más cerca que nunca, hoy es menester que con más diligencia atendamos las cosas que hemos oído. Es que se oyen las trompetas que nuestro Salvador ya viene. El escritor a los hebreos nos dijo: “un poquito y el que ha de venir vendrá y no tardará” (Heb. 10.37).

Déjeme recordarle que por más torpe que sea, no se perderá en Dios (Isaías 35:8); no importa su pasado, en Dios todas las cosas son hechas nuevas. Debemos despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia (Heb. 12) para correr la carrera que tenemos por delante.

Amado hermano es tiempo de realizar nuestro último Sprint espiritual, aun cuando duela, aun cuando el camino se haga difícil… ya nos está esperando nuestro premio en los cielos.  ¡No te rindas! ¡Dios le bendiga!

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