meditaciones | 02/05/2021 2:15 pm | oasisdesantidad | 80

¡Te tengo esculpida!

Por: Adaris Franco de Bautista.

Isaías 49:16

“He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros”.

Cuando piensas que Dios se ha olvidado de ti este versículo marca una frase muy valiosa para ti “he aquí” cuando la incredulidad entra en nuestra vida  vemos a un Dios, totalmente asombrado de nuestra fe. Pregúntate a ti mismo ¿cómo Dios podría haberme olvidado si su palabra dice que en las palmas de sus manos te tengo esculpida? Cómo nos atrevemos a dudar de tal magnitud del poder y la misericordia de Dios, si cuando lees detalladamente este versículo, Dios te recuerda que estás grabado en su propia carne, ¿no te parece algo extraordinario? La incredulidad es un gran mal que no deja de predominar en nuestra sociedad cristiana un fenómeno que debes vencer. Él cumple mil veces su promesa para con nosotros y, sin embargo, a la siguiente prueba volvemos a dudar de Él. Dios nunca falla, porque Él no es un pozo seco, un meteoro que pasa, ni un vapor que se esfuma. “He aquí”, en este texto, es una palabra que intenta provocar atención, nos detalla su misma presencia hacia nosotros. Fíjese en algo que el Señor dice “Te tengo esculpida” y no “tengo esculpido tu nombre solamente” note esa parte tan detallada de Dios. Tu nombre está ahí, pero eso no es todo. “Te tengo esculpida”. ¡Presta mucha atención a todo lo que Dios se refiere en este texto! “Te tengo esculpida a ti, a tu persona, tu imagen, tu situación, tus circunstancias, tus pecados, tus tentaciones, tus debilidades, tus deseos, tus obras; te tengo esculpida a ti, todo sobre ti y todo lo concerniente a ti en las palmas de mis manos”. Es una expresión de amor de un Padre que nunca se olvidará de sus hijos fieles. DIOS TE BENDIGA.

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