SIGUIÉNDOLE DE LEJOS

meditaciones | 24/04/2021 8:31 am | oasisdesantidad | 31

Por: Anagreey Domínguez.

Lucas 22: 54-55

Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos.

Pedro fue llamado a formar parte del círculo más cercano de los discípulos, siendo de oficio, pescador. El maestro le hace una invitación, le dice sígueme y te haré pescador de hombres; y Pedro no rechazó tan maravillosa oferta y aquel llamado. Esa misma experiencia la tenemos nosotros cuando comenzamos a conocer del Señor, le entregamos nuestras vidas, ese primer amor nos hace querer cada día más y más de Él. Pero con el pasar de los años, muchos comienzan a enfriarse, se deja de asistir con regularidad a la iglesia que se va haciendo día tras día más grande la distancia entre ellos y Dios.

Podemos extraer una enseñanza de lo vivido por el apóstol Pedro, que a pesar de sus reiteradas promesas de no abandonar al maestro, de morir si es necesario por la causa de Cristo, pero cuando este fue arrestado, Pedro le seguía de lejos, pues sabía lo que le podría sobrevenir al estar cerca. Fue llamado para ser pescador de hombres, pero después de tres años dependía de su fuerza física, llevando al culto una espada, para defenderse. Se sentía confiado, se sentía autosuficiente, que decidió usar la fuerza física para defender la causa del Señor, y no demostrar el amor de Cristo.

Los que seguimos al Señor, somos perseguidos, humillados, golpeados y asesinados por causa de nuestro Señor. El miedo al dolor, el miedo a la muerte, el miedo a las burlas, el miedo al rechazo de nuestra sociedad nos hace alejarnos de la presencia del Señor. El discípulo Pedro, se alejó con la compañía de los impíos. Cuando estaba en el patio, estaba reunido con impíos, calentándose. No estaba con los otros discípulos, prefirió estar con los que acusaban a Cristo para pasar desapercibido y poder alejarse.

Lo más interesante de aquella experiencia de Pedro, que a pesar de sus actitudes agresivas, a pesar de mostrar cierto celo, de tener un temperamento impulsivo, a pesar de usar la fuerza de su espada, a pesar de alejarse por temor, a pesar de negar a Cristo y hasta maldecir, a pesar de todo esto, él se arrepintió de corazón y después de su caída, se levantó nuevamente, pero de manera diferente. Sin temores, sin miedos, sin creerse autosuficiente, sin compañías de impíos. Sino como el apóstol que, por primera vez, después de recibir el Espíritu Santo, habló con denuedo, como un hombre letrado. Si experimentas esto en tu vida, puedes hacer un alto y redirigir tu vida a Cristo.

DIOS TE BENDIGA.

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