“AMOR INCOMPARABLE“

meditaciones | 01/04/2021 5:33 pm | oasisdesantidad | 95

Por: Angélica Aguirre

Isaías: 53

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Este  es uno de los grandes capítulos de la Biblia  aquí el profeta Isaías  predice los sufrimientos del Mesías, el fin por el que Él tenía que morir, y las ventajas que la humanidad obtendría como resultado de ese  momento insigne para nuestras vidas. Cualquiera que lea Isaías 53 que esté vagamente familiarizado con el registro del Nuevo Testamento de la crucifixión de Jesús reconocerá de inmediato el significado de este asombroso pasaje del Antiguo Testamento.

Isaías está profetizando que el Mesías sufriría las consecuencias del pecado de todos los hombres, las tristezas, las penas de la vida, nuestras maldades y nuestros pecados, un castigo del cuál no era culpable, pero todo lo hizo en obediencia a Dios, aceptando y rindiendo su voluntad, con el propósito de resucitarnos, reconciliarnos, salvarnos, justificarnos y romper el velo que nos separaba de Dios. Definitivamente es imposible explicar a plenitud, el precio de su sangre en la cruz, como lo dice la Palabra. Todos estábamos condenados, descarriados, y por este maravilloso sacrificio  hoy podemos tener esta promesa  de que podemos tener paz y que Él pagó el precio de todas nuestras enfermedades, y por sus llagas hemos sido curados en todo el sentido de la palabra;  y  esa sanidad es  espiritual y física.

Si comprendemos el verdadero significado de ese sacrificio único en la humanidad, podemos ver grandes cosas y ayudar a aquellos que no conocen al verdadero autor de la salvación, al que tiene el poder para sanar toda dolencia, el que nos ha dado el regalo más grande “la salvación” no es solamente recordar este acto como un ritual, conmemoración o costumbre, sino que sea una parte de nuestro diario vivir, buscarle, arrepentirse de los pecados, obedecerle, reconciliarse con Él y tener una constante relación con Él. 

Hablar  y recordar a Cristo en esta semana es muy común, es tan fácil decir: Cristo murió por mí! Meditamos de manera superficial en ello,  pero si volviéramos la imaginación y retrocediéramos a aquel día en que Jesús fue detenido, llevado a juicio, siendo inocente, sin culpa alguna, no tenía mancha de pecado, era puro y limpio de toda contaminación, solo de imaginar ese momento  entregaríamos sin titubear todo  a Él,  nuestro corazón, nuestra mente, nuestra alma, a aquel que lo dio todo por  amor a nosotros, aquel que nos amó sin merecerlo,…”para que todo aquel que en Él cree, no se pierda más tenga vida eterna.  Dios te bendiga!

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