Sanidad y Paz en abundancia”

meditaciones | 25/03/2021 12:50 pm | oasisdesantidad | 140

Por: Angélica Aguirre

Jeremías: 33

6 He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.

En el escenario de este pasaje, Israel y Judá eran cautivos en la tierra de Babilonia, su tierra arruinada, y les parecía que no había ninguna esperanza, pero Dios prometió que iba a restaurarles a su tierra y sanarles, este es el plan y la promesa de Dios para Israel, pero también se

 puede aplicar es te pasaje a nuestras vidas personales.

No importa que arruinada parezca tu vida, que perdido y sin esperanza estás o te sientes. Por causa del pecado muchas personas se encuentran  derrotadas, llenas de confusión, y esta es la razón por lo que una gran mayoría se encuentra destruida, tanto interior como exteriormente, pero si te arrepientes de tus fracasos y pecados y clamas a Jesús que te salve, tenemos un bondadoso Padre Celestial que te perdonará y llenará tu corazón con amor, paz, y gozo en el Espíritu Santo. Desde luego han habido muchas oportunidades perdidas; tal vez años malgastados vagando en el desierto del pecado; pero Dios es bondadoso y misericordioso y puede llenar el tiempo que tal vez te queda aquí en la tierra con amor, paz, y gozo en el Espíritu, y después, una eternidad de bendición en el cielo. Dios en su infinito amor envió a Jesús para salvarnos y sanarnos a través de su sangre y nos perfecciona por medio de su Espíritu Santo, este es un proceso que lleva tiempo, disposición y cambios en nuestra manera de pensar y actuar.

El Señor nos promete sanidad y medicina, no importa cuál sea la circunstancia, todos necesitamos es ser restaurados por Jesucristo, es decir necesitamos que Dios restaure muchas de las áreas de nuestra vida, cuando Dios entra a nuestra vida nos restaura y nos promete también abundancia de paz y verdad,  esa paz que sobrepasa todo entendimiento, la paz que  es sinónimo de armonía, firmeza, bienestar y éxito en todas las esfera de  la vida,  es esa paz adquirimos cuando reconocemos al Señor Jesucristo como dueño de nuestra vida y podemos ser partícipes de esta hermosa promesa. Los brazos de Jesucristo te esperan para sanarte, alegrarte, restaurarte, proveerte, darte paz y vida en abundancia.

Dios te bendiga

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