ESCULPIDA EN SUS MANOS

meditaciones | 24/03/2021 1:44 pm | oasisdesantidad | 97

Por. Susana Ramírez

(Isaías 49:16)

 “He aquí en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.”

En este contexto la expresión “He aquí”, busca provocar y despertar la admiración del lector, recordándonos que no solo estamos grabadas en la mente y su corazón, sino también que toda nuestra vida, está esculpida en la palma de las manos de nuestro Creador. La palabra “Esculpir”, se traduce como: “labrar o grabar”.

Esculpir: es el arte de modelar, tallar o grabar en barro, piedra, madera, metal o mármol una obra de escultura. Dicho proceso requiere de instrumentos que ejercen presión para darle la forma deseada según el labrador. Teniendo clara su definición, podemos mirar ese acto de amor realizado en la cruz, por nuestro Señor Jesucristo, quién no dudó en abrir sus brazos y extender sus manos, para entregarlas a los verdugos y clavarlas en el madero y al tercer día, resucitar vestido de gloria y majestad presentando sus manos y su cuerpo labrado, tallado y grabado delante del Padre Celestial.

¡Qué bendición! y consuelo es saber que las marcas de sus manos le recuerdan al padre que ya no estás condenado a muerte, sino que haz entrado en el camino que te prepara para un futuro glorioso por la eternidad.  Por esta causa ya no somos esclavos del pecado y del temor, ahora tú, eres la materia prima en las manos del gran escultor quien te dará la forma deseada hasta hacer de ti, una verdadera obra de arte, que después de pasar el proceso de transformación limpieza y renovación espiritual; estará lista para ser exhibida en la gran galería de las mujeres y hombres de la fe.

¡Qué emocionante!  Saber que Dios no solo camina contigo, sino que también estamos grabada en las palmas de sus manos, ¡qué maravilla! Saber que su compromiso contigo va más allá, esto implica tallar, labrar o moldear tu personalidad; imagen, pensamientos, sentimientos, situaciones adversas, tentaciones; debilidades, fracasos, errores, deseos y los anhelos más profundos; pero absolutamente todo está esculpido en la palma de las manos de nuestro Dios, ya no hay por qué temer Dios cuida de ti. Recuerda que sus ojos ven y sus parpados examinan todo nuestro ser espíritu, alma y cuerpo.

Dios te Bendiga.

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