BIENAVENTURADOS LOS POBRES DE ESPÍRITU

meditaciones | 27/03/2021 2:08 pm | oasisdesantidad | 91

Por: Anagreey Domínguez.

Lucas 6:20

Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Las bienaventuranzas nos enseñan el verdadero camino para aquellos que deseamos honrar y agradar a Dios, nos muestra el único camino para alcanzar una vida de devoción al Señor y es una manera para medir el grado del carácter cristiano que poseemos. El Señor Jesús comenzó su enseñanza comúnmente conocida como “el sermón del monte” con una bendición maravillosa, “Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios”, ser bienaventurado, nos habla de alguien que ha conocido la satisfacción espiritual que perdura a pesar de las dificultades que se presentan, a pesar del dolor y las tristezas, nadie puede quitar el gozo que nuestro Señor ha derramado en nosotros. Nos lleva a la gloriosa esperanza y recompensa que el creyente puede esperar ahora y en la eternidad. Es probable que pensemos que ser pobres en espíritu significa que nuestra condición material no es buena y que no tenemos nada de valor espiritual en nuestro ser. Sin embargo, Jesús dijo que una persona que es pobre en espíritu es bienaventurada. Ya que es necesario que reconozcamos nuestra necesidad, nuestra pobreza espiritual, y entonces así seremos saciados de Dios. El ser pobre de espíritu representa una confesión honesta de que somos pecadores y plenamente carentes de las virtudes morales necesarias para agradar a Dios. Es lo opuesto a la arrogancia y al orgullo. Cuando una persona está llena de soberbia, es orgullosa, se cree superior a los demás, y posee una falsa humildad, siendo pobre o rico materialmente, no es un pobre de espíritu. Pero aquellos que la Palabra llama pobres de Espíritu, en su forma más profunda, reconoce su necesidad desesperada de Dios. Jesús está declarando que es una bendición reconocer nuestra necesidad de ser llenos de la gracia de Dios. Y nos quiere enseñar en el Sermón del Monte, que una aptitud de pobreza en el espíritu, va acompañada del desapego a lo material y la apertura a lo espiritual, en otras palabras, es la humildad que se lleva en el corazón y solo aquellos que se han convencido de su necesidad espiritual, quebrantan el orgullo, y comienzan a clamar desde el fondo de su corazón contrito que no tienen nada y que todo, absolutamente todo, se lo deben a Dios.

DIOS TE BENDIGA.

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