¿Y a quièn clamas tù?.

meditaciones | 14/02/2021 8:11 am | oasisdesantidad | 90

Por: Adaris Franco de Bautista.

2 Crónicas 16:9.

Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él”.

Este pasaje presenta una de las verdades más consoladoras reveladas en la Palabra; el Poderoso siempre socorre a los débiles. Aunque sólo favorece a los débiles que se refugian en Él. Aquellos que claman como dice el (Salmos 61:2-3). Pero aunque muchos se benefician de esta verdad, otros aprenden al sufrir por no descansar en el Dios que salva sin necesidad de espada ni de lanza (1 Samuel 17:47), o bien por olvidarlo en el momento de la prueba. Y esta es la historia detrás de esta declaración gloriosa. El rey de Israel tenía una gran estrategia para vencer a Judá. Israel se había corrompido y todos sus reyes dieron la espalda a su Dios, mas no fue así del todo con Judá. Hubo reyes que honraron a Dios, por lo que Judá prevaleció más tiempo que el reino del norte. De hecho, Asa es presentado como un hombre de Dios (2 Crónicas 15:17). Sin embargo, aquí está asustado por la fuerza de sus enemigos y sólo se le ocurre buscar auxilio en el brazo del hombre (Siria) para vencerlos. Jehová le recuerda que cuando ellos confiaron en su brazo, Èl los libró de los etíopes y los libios, quienes eran muy poderosos. Dios dice que Asa actuó “locamente.” Y es lo que hacemos cuando las fuertes tempestades de la aflicción nos hacen apartar la vista del Gran Yo Soy. ¿No debió Asa clamar? ¡Oh, Señor Jehová  He aquí, tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido; ni hay nada imposible para ti…Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre! (Jeremías 32:17-18). Dios ha sido para ti provisión, salvación y protección. Reconócelo en el día malo y Èl te mostrará su fidelidad para contigo. En cambio, si no le honras y buscas el auxilio fuera de Èl, recuerda que es celoso y no comparte su gloria con nadie. El juicio vino sobre Asa en aquella ocasión. Y lo peor, es que aun después no aprendió la lección. Pero tú, descansa en el Seño y consuélate en estas palabras: que sus ojos están atentos sobre ti en todo momento para fortalecerte.   Dios te bendiga.

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