Victoria sobre el miedo.

meditaciones | 07/02/2021 12:00 am | oasisdesantidad | 84

Por: Adaris Franco de Bautista.

Salmo 91: 1-2.

“El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo a Jehová: Esperanza mía y castillo mío;  mi Dios, en quien confiaré”.

El Salmo 91 ha infundido paz a millones de creyentes en el fuego de la prueba. También llamado el “Himno triunfal de la confianza”. Según algunos comentaristas fue escrito en medio de una epidemia de peste (2 Samuel 24:13). Podrían ser circunstancias similares a las que estamos viviendo hoy. Vivimos días de ansiedad e incertidumbre. El mundo entero está con miedo. De pronto hemos tomado conciencia de la fragilidad de la vida. ¿Qué pasará mañana? La fortaleza en la que el hombre contemporáneo se creía seguro se ha tornado debilidad, la gente busca un mensaje de serenidad y tranquilidad. ¿Dónde encontrarlo? El salmista nos presenta tres frases clave; 1. “Mi Dios”: lo que Dios es para mí, notemos, que el salmista se refiere a Él como Mi Dios. Esta pequeña palabra  “mi” nos abre una perspectiva singular y cambia muchas cosas, el Dios del salmista es un  Dios personal, cercano, que Interviene en su vida y se preocupa por sus temores y necesidades. 2. “Él te librará”: lo que Dios hace por mí, llegamos al corazón del      Salmos, la protección de Dios en la práctica. La conciencia de la grandeza de Dios ha de ir acompañada de la conciencia de la providencia de Dios.  Estamos ante un punto crucial, decisivo en la experiencia de fe. Si lo entendemos bien, será una fuente insuperable  de paz y serenidad, pero si lo malinterpretamos podemos caer en errores y extremismos, o sentirnos frustrados con Dios. 3. “Confiaré”: mi respuesta, El salmista ha conocido a Dios de forma personal e íntima, nuestra vida no está a merced de un virus, sino en manos del Dios todopoderoso.  Ahí radica la certidumbre de nuestra fe y el cimiento de la confianza que vence todo temor. No hay lugar para el triunfalismo, pero ciertamente hay triunfo. Es el triunfo que Cristo nos aseguró con su victoria sobre el mal y el maligno en la Cruz del Calvario. Es el mismo Cristo cuyas últimas palabras fueron: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt. 28:20), La fe no garantiza la ausencia de la prueba, pero sí la victoria sobre la prueba. DIOS TE BENDIGA.

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