Tú, pues, ¿qué dices?

meditaciones | 08/02/2021 8:36 am | oasisdesantidad | 91

Por: Angie de Elington

Juan 8: 4-7

Le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.  Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?  Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.  Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

Si nos trasladamos a este escenario notamos  que el Maestro enseñaba a la multitud, la cual  escuchaba atentamente. También observamos que habían algunos que quisieron opacar este tiempo de enseñanza, tentándole  queriendo hacer caer en tierra sus palabras  y  su testimonio. Esto se vio cuando trajeron a una mujer sorprendida en adulterio. Todos habían convenido, según lo que establecía la Ley de  apedrearla. Pero lo que no sabían era que ese día recibirían la lección de sus vidas… Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.  Y los escribas y fariseos insistiendo le preguntaban qué haría con este caso… y Él  les dijo: el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra… Al final todos se fueron, ya que ninguno era libre de pecado.

Como cristianos muchas veces somos tentados a juzgar al que ha caído, haciendo de él leña del árbol caído. Pero ¿realmente nos ha llamado Dios a esto? Gálatas 6: 1-2 1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros…Amados  tenemos tanto trabajo que hacer mediante la gran comisión, que no debemos perder tiempo mirando los errores, caídas y pajas en los ojos de los demás.  Si los miramos, que sea para restaurarle, así como lo hizo el Maestro con esta mujer, y no como se vive en el mundo, donde cada cual destruye a su prójimo por fallar. Hay que reconocer que todos somos pecadores y que todos los días fallamos, pero hay “UNO” que nunca ha fallado y que siempre es amplio en perdonar. Seamos pues imitadores de Cristo como hijos amados, andando en amor, así como también Cristo se entregó por nosotros en olor fragante a Dios. Tú, pues ¿qué dices? ¡Dios te bendiga!

¿Nos permite orar por Ud? Enviar Petición