Cultivar la humildad de los niños

meditaciones | 21/02/2021 8:13 am | oasisdesantidad | 37

Por: Adaris Franco de Bautista.

Mateo 18:3.

y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”.

¡Estás comportándote como un niño! Si alguien nos dijera eso a nosotros, siendo adultos, probablemente nos molestaría, pues los niñitos, por adorables que sean no poseen la madurez ni la experiencia ni la sabiduría que suele adquirirse con la edad. Ahora bien ¿Qué quiso decir Jesús? ¿Qué cualidades propias de los niños deberíamos imitar los adultos? Examinemos las circunstancias que provocaron ese comentario de Jesús. Al llegar a Capernaum después de un largo viaje, Él preguntó a sus discípulos: ¿Qué discutían en el camino? Estos, abochornados, se quedaron callados, pues habían discutido sobre cuál de ellos era el mayor es decir, el más importante. Pero después se armaron de valor y preguntaron a Jesús: ¿Quién, realmente, es mayor en el reino de los cielos? Tal vez nos sorprenda que los discípulos discutieran sobre cuestiones de posición o rango después de haber estado casi tres años con Jesús. Pero hay que tener presente que aquellos hombres se habían criado en el judaísmo, religión que daba mucha importancia a esos asuntos. Es probable que sus raíces religiosas, aunadas a la imperfección humana, influyeran en su manera de pensar. Pero la respuesta de Jesús, qué gran ejemplo de humildad imagínese la escena: los compara a un niñito. La lección que Jesús enseñó es muy clara. Todos debemos cultivar la humildad de los niños si queremos heredar con Jesús. Entre un grupo de miembros cristianos, no hay lugar para el orgullo ni para el espíritu competitivo que promueve contiendas. Esas son precisamente las actitudes que impulsaron a Satanás a rebelarse contra Dios, los cristianos verdaderos tratan de servir, no de ejercer poder. La verdadera humildad nos mueve a servir a los demás, por desagradable que sea la tarea o insignificante la persona; el servicio que se presta con humildad tiene muchas recompensas. Jesús dijo: El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí, sino al que me envió(  Marcos 9:37). Si cultivamos un espíritu generoso y humilde como el de un niño, estaremos en unión con el Personaje más excelso del universo y con su Hijo. Obtendremos, además, la felicidad que viene de dar. Y sentiremos la satisfacción de contribuir a la paz y unidad que caracteriza al pueblo de Dios. Dios te bendiga.

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