UNA CORONA INCORRUPTIBLE

meditaciones | 30/01/2021 8:32 am | oasisdesantidad | 51

Por: Anagreey Domínguez.

1 Corintios 9: 25

Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.

A lo largo de nuestras vidas obtenemos diferentes triunfos o alcanzamos grandes metas, tanto en el ámbito personal como espiritual, recibimos tesoros de parte de Dios, que llegan a nuestras vidas como grandes oportunidades y abren caminos, que nos hacen sentir felices, por logros adquirirlos.

El apóstol Pablo nos da un ejemplo de aquel, que se esfuerza por obtener una corona y pone como ejemplos aquellos atletas que tienen como mismo fin conseguir un triunfo, esa es su motivación, ese es su mayor objetivo, el ser vencedor y lograr aquella corona que es corruptible, que al pasar los años quizás puede corromperse o dañarse. Todas las cosas en esta tierra están sujetas a deterioro y perecerán. Como dice la Palabra, “El mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”, las riquezas, el oro, los metales preciosos, las posesiones, pasan, pero el que permanece en la voluntad de Dios y buscándole permanecerá para siempre. Es por eso que los cristianos debemos buscar esa corona incorruptible. La palabra incorruptible significa que dura para siempre, es inmortal, no perece, no se daña, no se corrompe, no se estropea, no está sujeto a descomposición, o a ser viciado, alterado o desvirtuado.

Esta es la corona del vencedor, a los que no se rinden a deseos carnales, es para aquellos que luchan y que, a pesar de los momentos adversos, perseveran y no se caen ante los ofrecimientos del enemigo, es para aquellos que renuncian a la impiedad, a los deseos mundanos y viven una vida sobria, justa y piadosa, es para aquellos que aman a Cristo, más que al mundo y para alcanzarla aquella vida plena en Dios, debemos tener una comunión con el Espíritu Santo, orando, alimentando nuestras vidas con la Palabra de Dios, que es nuestro espejo. Y como dice Pedro en su segunda carta, en el capítulo 1, versículo 3 y 4 “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros”. Es esta la corona celestial; la perseverancia, la fidelidad nos hará ganar una recompensa celestial que es «una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para aquellos cristianos vencedores”. DIOS TE BENDIGA.

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