ARIETES

meditaciones | 05/01/2021 8:14 am | oasisdesantidad | 113

Por: Edgardo Concepción

Ezequiel 26:9

Y pondrá contra ti arietes, contra tus muros, y tus torres destruirá con hachas.

 Es muy fácil reconocer la sed que siempre ha caracterizado al ser humano que lo impulsa de manera casi intuitiva a pretender dominar al resto y así sentirse superior. Los pensamientos de supremacía han ocasionado grandes enfrentamientos en donde la mayoría siempre son manipulados por ideologías que ellos mismos no entienden, nosotros como hombres de Dios, sabemos que libramos una batalla, una guerra que aunque no es de manera bélica, bacteriológica o biológica es una guerra absoluta en donde el enemigo quiere por cualquier medio dominarnos ya sea con desamino, con filosofías humanistas, con pensamientos que por momentos nos hacen dudar y utiliza frases como: escucha tu instinto, mira a tu alrededor pero nuestro instinto no debe persuadirnos, ya que Pablo nos aconseja “por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estad firmes” no somos movidos por nuestras emociones y si nuestro entorno solo nos vaticina que no hay salida para nuestros problemas y que el enemigo nos ha derrotado recuerda que eres un “ariete”, una máquina que detenida no causa nada pero cuando se levanta y arremete contra el frente del enemigo lo golpea hasta obligarlo a ceder. David en el Salmo 18 hace una declaración poderosa “Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros” hoy puedes decir a eso que te desanima “Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino; quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firmes sobre mis alturas; quien adiestra mis manos para la batalla” en este momento difícil que está viviendo el mundo entero, muchos cristianos han decidido darle la espalda a Dios, pero tu hoy harás lo contrario, te convertirás en un “ariete” aquel que se levanta y golpea de forma espiritual las fuerzas del enemigo que desea dominarnos, recuerda “pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” oremos que Dios nos haga como arietes que derriben toda fortaleza del enemigo en este día porque “ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio” amén.

Dios te bendiga

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