UN SILENCIO DE DIOS.

meditaciones | 12/12/2020 12:11 am | oasisdesantidad | 100

Por: Anagreey Domínguez.

1 Samuel 28:6

Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.

Dios que se comunica con el hombre de diferentes maneras, su palabra, sueños, visiones, profecías y hasta le habla a la mente y al corazón. Ha deseado una estrecha comunión con el hombre. Nos da a conocer su voluntad y lo hace según su sabiduría y de manera en que podamos entenderle y comprenderle. Pero ese Dios que habla, también guarda silencio, que puede ser señal de que debemos esperar, porque está trabajando o de desaprobación y disgusto. Unos ejemplos que presenta la Biblia donde Dios guarda silencio se encuentra en el libro de Deuteronomio 1 donde Dios le dice al pueblo que no suba al Monte y que no pelee en contra del pueblo enemigo, pero ellos desobedecieron por la altivez de su corazón, al regresar derrotados y llorando, Moisés les recuerda “Y volvisteis y llorasteis delante de Jehová, pero Jehová no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.”

Las Escrituras nos presentan en este pasaje, ese silencio de Dios producido por la desobediencia del Rey Saúl, donde el pueblo de Israel estaba en guerra con los filisteos y tenía que esperar siete días hasta que llegará el profeta Samuel para presentar ofrendas a Jehová y pedir dirección, Pero Samuel no llegaba y el Rey y el pueblo se empezaron a impacientar y comete el error de ofrecer el holocausto y la ofrenda de paz, oficio que solo los sacerdotes podían realizar. Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle, el Rey trato de justificarse delante de Samuel, el pueblo desertaba, tú no venias, los filisteos están reunidos para atacarnos, pero no hay argumento alguno que justifique la desobediencia.

Cuando Samuel muere, Saúl quiere consultar a Jehová, pero ya era muy tarde. Dios guarda silencio y no le escuchó, a pesar de hacerlo a través de profecías o por Urim, y buscó solución por otra parte, en el pecado de la adivinación para llenar aquel vacío que trae como consecuencia el no escuchar la voz de Dios, por eso es necesario que cuando nos hable, inclinar nuestro oído con toda humildad y reverencia, escucharle y atender a su voz, a su llamado como nos dice el libro de Hebreos 13:14 y 15 “Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación”. Atendamos a la voz de Dios y a su llamado. DIOS TE BENDIGA.

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