LA VERDADERA GRANDEZA

meditaciones | 18/12/2020 2:08 am | oasisdesantidad | 106

Por: Anagreey Domínguez.

Mateo 20: 26-28

Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

El ser grande o llamado grande, ha sido el deseo de la mayoría de los hombres en la historia de la humanidad, como ejemplos tenemos hombres considerados influyentes y grandes, Alejandro el grande, conquistador y rey de Macedonia hasta su muerte, Julio César fue uno de los líderes políticos y militares más importantes en Roma, Miguel Ángel es considerado uno de los mayores artistas de la historia, Shakespeare uno de los escritores más importantes de la literatura, entre otros, considerado grandes por saber cantar, ser excelentes oradores y mover las masas. Pero no es allí donde radica la verdadera grandeza, no se adquiere como un calificativo que den los hombres, porque puede ser reconocida por el mundo y en total desconocimiento para Dios. La verdadera grandeza es aquella que nos hace consientes de nuestra miseria, de nuestro estado. Jesús nos enseño sobre aquella grandeza, en este capítulo veinte del libro de Mateo, cuando la madre de dos de sus discípulos se le acerca y le hace una extraña petición, “Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.” Es allí, donde Cristo nos provee de una enseñanza sobre la grandeza.  Les dice que solo en el mundo, los gobernantes luchan por enseñorearse de los demás con el fin de ejercer potestad sobre ellas y que les sirvan; pero en el reino de Dios no es así, sino que aquel que es grande, es el que se convierte en servidor de los demás. Jesús les dice que hagan esto siguiendo su ejemplo: el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Dos cosas que hace que los hombres sean grandes en el reino de Dios, servicio y sacrificio. El siervo es la persona que reconoce su propia pobreza espiritual, es el que se disculpa por sus errores, muestra misericordia cuando otros fallan, fomenta la paz en cuanto sea posible, sirve a Dios con integridad. Jesús establece el ejemplo por medio de sus propias acciones a nuestro favor. Demostremos que somos seguidores de Cristo al seguir su mayor ejemplo de humildad y servicio. Esa  sí es la verdadera grandeza. Dios te bendiga.

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