Ese fuego que sigue ardiendo aun en la aflicción…

meditaciones | 07/12/2020 1:10 pm | oasisdesantidad | 116

Por: Angie de Elington

Jeremías 20:9

Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.

El profeta Jeremías desarrolló su ministerio en un tiempo muy difícil muy parecido al que vivimos hoy día. Fue irrespetado, burlado, azotado, odiado, puesto en el cepo, encarcelado, acusado de traición;  todo esto por predicar el mensaje que Dios le había mandado, el cual no era muy agradable a los oyentes.

El tema de cada mensaje llamaba al pueblo a volverse a Jehová y arrepentirse de sus pecados. Sin embargo,  cada vez que ejercía su labor, la ira de los oidores se enardecía cada vez más,  esta situación causó en él un deseo muy grande de renunciar a todo con tal de no seguir siendo vituperado.

¿Cuántos de nosotros no nos hemos sentido así? Muchas veces con deseos de soltar la espada, dejarlo todo y salir corriendo,  olvidando la posición que Dios nos ha dado como su “linaje escogido”… Así como este profeta hemos  dicho: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre… Sin embargo ¡no podemos! ¿Sabe por qué? Porque como así lo experimentó Jeremías, hay un fuego metido hasta nuestros huesos el cual nos quema, nos purifica y nos renueva cada día. ¡Aleluya! Este fuego del Espíritu Santo sobre nosotros es el que nos impulsa a salir y gritarle al mundo lo que Cristo ha hecho en nosotros y puede hacer en ellos…

No se rinda ante la adversidad que está viviendo, antes, ríndase en los brazos del maestro, pues las respuestas están sólo en Él… Siga cumpliendo con su llamado, siendo luz, aunque parezca casi imposible, esté herido y no sienta fuerzas, pues en algún momento ese fuego volverá arder y todo lo que le estorba avanzar será quemado.

Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada ( Jeremías 20:11).

¡Dios le bendiga!

¿Nos permite orar por Ud? Enviar Petición