Clínica de heridas

meditaciones | 14/12/2020 1:08 am | oasisdesantidad | 174

Por: Angie de Elington

Salmo 147:3

Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.

Nuestra vida cotidiana podría de un momento a otro cambiar, ya sea por un accidente, una fractura, una quemadura, o algún incidente que marque para siempre nuestro cuerpo. ¡Qué bueno que Dios dotó al hombre de inteligencia para aplacar algunas de estas situaciones que muchos de nosotros hemos pasado en algún momento de nuestra vida!

En el mundo real existen clínicas de heridas, ahí asisten quienes tienen alguna afectación, muchos salen mutilados, vendados, otros tienen que pasar un tratamiento doloroso o hasta incómodo, pero vale la pena, porque se cura la herida.

Una herida física deja recuerdos, enseñanzas que nos ayudan a no cometer los mismos errores, a tener más precaución en una situación peligrosa, a valorar lo que siempre hemos tenido y que en ese momento de convalecencia nos hizo falta, ¡cuán importante es  valorar lo que tenemos!

Una cicatriz a raíz de una herida nos sirve para siempre ser agradecido por el abrigo del Altísimo. Las heridas dejan cicatrices y esa es la forma en que la piel se reconstruye para seguir trabajando “normalmente”.

Meditemos hoy en las heridas y cicatrices de Jesús, ellas nos garantizan Su eterno amor y bondad.  Por su llaga somos curados no sólo de lo físico, sino también de lo espiritual y sentimental. Dejemos que Dios nos trate en su “Clínica de heridas” si nos da de alta, estaremos sanos para poder seguir y valorar una vez más su misericordia que nos sostiene cada día. Dios te bendiga.

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