ÚTILES EN LAS MANOS DE DIOS.

meditaciones | 28/11/2020 11:34 am | oasisdesantidad | 77

Por: Anagreey Domínguez.

Filemón 1: 10-12

Te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo.

El apóstol Pablo, también llamado el apóstol de los gentiles y conocido como Saulo de Tarso, fue el autor de 13 epístolas o cartas dirigidas a iglesias fundadas directa o indirectamente por él y también a sus colaboradores. Entre ellas se conoce a Romanos que es la más doctrinal, Gálatas conocida como la epístola de los contrastes espirituales, Efesios como la epístola del tercer cielo, Filipenses la carta del gozo y entre ellas Filemón que tiene la característica de ser la menos doctrinal, pero con un mensaje de reconciliación y la más personal.

Pablo inicia esta carta con un saludo y dándole las gracias a Dios por Filemón, ya que permitió que la congregación de la iglesia se reuniera en su casa y era un hombre, que con sus acciones hacia que otros glorificaran el nombre de Dios, Pablo le da un consejo muy personal a Filemón que tenía esclavos, y uno llamado Onésimo que aprovecho una oportunidad un día, como hubiera hecho cualquier otro esclavo, y huyó de la casa a Roma. Estando en ese lugar conoce a Pablo y se convierte al cristianismo, y le confiesa su estado de esclavo y fugitivo. Tienen un conocido en común que es Filemón y decide escribirle la carta. En el corazón humano siempre ha existido un gran deseo de ser libres. Pero hay millones de personas que son esclavas del alcohol o de las drogas, esclavos del dinero y no son libres, aunque lo parezcan. Este era el caso de Onésimo, era libre, pero esclavo de su pasado. Recibiendo a Cristo pudo reconocer su condición. Pablo le pide a Filemón que reciba de vuelta a Onésimo como un hermano en el Señor. Ofrece restituir cualquier pérdida financiera que Onésimo le haya causado, el propósito principal de esta carta es revelar el amor de Cristo, al interceder a favor nuestro ante Dios. Esta es una de las mejores ilustraciones de la sustitución y ofrece un modelo para la reconciliación de la vida en Cristo. Vemos que Pablo lo estaba enviando de regreso a Filemón como un creyente y que ahora le iba a ser de utilidad. Sin embargo, no quería que lo recibiera como un esclavo, dispuesto a ser la obra de Dios. Ser hechos nuevas criaturas en Cristo (2 Corintios 5:17) no elimina nuestra responsabilidad de hacer restitución; aumenta nuestra obligación, aun cuando la restitución o reconciliación sea difícil. Seamos útiles en las manos de Dios, hablemos de aquel milagro recibido que es el experimentar la salvación. Dios te bendiga.

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