UN CONSEJO INESPERADO

meditaciones | 21/11/2020 4:31 am | oasisdesantidad | 61

Por: Anagreey Domínguez.

2 Reyes 5: 2-3

Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.

Este pasaje muy conocido nos relata la historia de un general del ejército del rey de Siria, llamado Naamán, su nombre que también significa “amistad”, era muy apreciado y querido a los ojos de su señor y de sus criados, pero tenía un problema imposible de solucionar, era leproso, enfermedad de la piel, que trae como consecuencia que se les echase fuera de las ciudades y tenían que vivir con otros enfermos de lepra en lugares asignados para ellos. Cuando miramos al leproso Naamán, vemos en realidad la imagen de nosotros mismos. Podemos tener toda clase de talentos; podemos tener gran éxito y, aun así estar enfermos. En la vida de todos existe una enfermedad, esa enfermedad es el pecado,  que nos afecta y nos arruina. Nosotros solos no podemos solucionar ese problema mortal que destruye nuestras vidas. Pero lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

En Medio de esta situación una joven esclava de la tierra de Israel que vivía exiliada en un país extranjero con sus enemigos, pero permanecía fiel a Dios y dando buen testimonio, observó el problema que tenía aquel hombre llamado Naamán, siente compasión y le dio un muy sencillo testimonio de su fe: “Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra”. Esta joven queda en el anonimato, pero es bastante notable a causa de sus cualidades espirituales. La credibilidad emanaba de su conducta, y por eso pudo llegarse a su señora con toda confianza y hablarle de que lo que ella conocía y pudo ser aquel instrumento que Dios utilizó para salvar a un general del ejército de Siria.

Es notable el hecho de que, una joven de la tierra de Israel, mostrara el camino de la salvación al poderoso general del ejército de Siria. Aunque era muy joven y pese a las difíciles circunstancias en que se encontraba en el país extranjero, dio testimonio del Dios viviente y de que amaba incluso a sus enemigos, poseía principios y valores. Asimismo, nosotros como creyentes somos representantes, portadores de Cristo y de su Palabra, debemos dar testimonio de la esperanza que hay en nosotros, de aquella fe que profesamos con nuestra boca y aquellos que están a nuestro alrededor puedan encontrar el camino de la salvación.

DIOS TE BENDIGA.

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