SOMOS LA SAL DE LA TIERRA

meditaciones | 07/11/2020 12:15 am | oasisdesantidad | 29

Por: Anagreey Domínguez.

Mateo 5:13

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

En el Antiguo Testamento nos enseña que la sal poseía un sitial y era un elemento importante en cuanto a la adoración y las ofrendas ofrecidas por el pueblo de Israel para Dios. No solo servía como condimento y agente preservante; sino también como símbolo de permanencia, fidelidad, constancia y lealtad a Dios. Como no los muestra el libro de levítico capítulo 2: 13 “Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal”.

No solo la sal fue utilizada como mandato de Dios en las ofrendas sino también para hacer pactos, convenios o contratos irrevocables. Se dice que los hombres de aquellas épocas llevaban en sus cintos, pequeñas bolsas que contenían sal. Cuando se hacía: un pacto, promesa, contrato o convenio, los hombres que participaban en dicho evento mezclaban las bolsas de sal que tenían con la sal de la bolsa del otro. Esto servía para hacer recordar a los hombres que participaban en este evento que no podrían jamás recuperar su sal de la bolsa del otro, simbolizando que este convenio nunca podría romperse, por lo tanto, era perpetuo. Y al comer aquellos alimentos con esa sal, recordar su convenio perpetuo. Un ejemplo lo encontramos en 2 Crónicas 13: 4-5 donde nos habla de ese pacto de sal.

El Maestro mientras les enseñaba a sus discípulos y a nosotros hoy en dia, por medio de este texto bíblico que somos aquella sal para el mundo, ser «la sal de la tierra» significa tener integridad en nuestras palabras, hablar con verdad, hablar correctamente, somos aquel pacto que sirve para recordarle al mundo aquella promesa de redención que es Jesucristo, fuimos llamados para testificar de las maravillas que ha hecho Dios con nosotros. Anunciarle al mundo aquella promesa, aquel convenio que es Cristo, y que en la cruz del calvario pago el precio por nuestros pecados y confirmando el pacto al decir consumado es.

Pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Si no anunciamos las verdades de Cristo, su evangelio. Sino predicamos de su venida y de que Cristo salva, cambia y liberta los corazones que se encuentran necesitados y que todavía su nuevo pacto esta presente, hemos perdido nuestro propósito como sal. El Apóstol Pablo, nos exhorta en Colosense 4:6 por revelación de Dios, que nuestras palabras deben ser saladas, siempre sazonadas con sal. Debemos hablar la verdad en amor, debemos ser honestos, debemos ser íntegros, en nuestras palabras, debemos hacer lo que decimos conforme a la Palabra de Dios. Somos el recordatorio para el mundo de que Cristo murió, resucito y está a la diestra de Dios intercediendo por nosotros. Nuestros pensamientos y acciones deben estar en armonía con la Palabra de Dios, porque somos la sal de la tierra que sirve como anunciante permanente de la grandeza de Dios. ¡Sigue siendo esa sal que el mundo necesita!

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