PORTADORES DE BUENAS NOTICIAS.

meditaciones | 30/11/2020 11:27 am | oasisdesantidad | 162

Por: Angie de Elington

 Mateo 4:23-24

Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.

¿Cuántas buenas noticias has recibido hoy? Quizás mientras lee, dirás ninguna, todo lo que he recibido hasta hoy son malas noticias como: me despidieron del trabajo, un familiar murió, mi casa se inundó, etc. Pero… ¿Se ha detenido a pensar que no todo lo que ocurre a su alrededor son malas noticias? Piense un poco… Hoy pudo abrir sus ojos y ver el sol brillar en su máxima capacidad, toda la noche mientras dormía sus pulmones de forma involuntaria no dejaron de purificar su sangre y aún siguen trabajando gracias al efecto divino en ellos. Se levantó de su cama, preparó un café con el movimiento de sus huesos, articulaciones y músculos, todos ordenados por la unidad de neuronas cerebrales que son tan complejas que sólo Dios puede comprender su funcionamiento a profundidad. Éstas son buenas noticias  que nos llenan de mucha fortaleza  así como lo dice el libro de  en Proverbios 15:30 (30 La luz de los ojos alegra el corazón, Y la buena nueva conforta los huesos).

En la Biblia encontramos muchos ejemplos de portadores de buenas noticias como: Josué y Caleb en Números 13:30,  calmaron y animaron  al pueblo a pelear porque sin duda conquistarían la tierra de Canaán mientras los demás príncipes sólo fueron portadores de malas noticias.

En Mateo 4: 23- 24 tenemos el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, que a pesar de las muchas oposiciones su ministerio siempre fue caracterizado por buenas noticias.  Las buenas nuevas de salvación llegaron para aquellos que le recibían, los enfermos eran sanados, los afligidos y atormentados eran libertados. ¡Que buenas noticias para todos! Pero esto no quedó allí sino que se extendió su fama a muchos lugares más,  trascendiendo hasta nuestros días.

 Podemos ser nosotros esos portadores de buenas noticias, sólo es necesario entregar todas nuestras cargas, preocupaciones, angustias al Creador  y con nuestro testimonio de lo que Dios ha hecho, está haciendo y hará en nuestras vidas, predicar a aquellos que sufren sin esperanza…Hoy puede ser  ese día ¿se anima? ¡Dios le bendiga!

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