El ojo que alumbra

meditaciones | 11/11/2020 2:28 pm | oasisdesantidad | 39

Por: Susana Ramírez

Mateo 6:22-23

 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

La forma en que Dios diseñó la anatomía del globo ocular también arroja luz para entender mejor: La retina tiene millones de bastones y conos. Gracias a ellos podemos ver los colores. Cuando baja la intensidad de la luz, los conos que están en la retina no reaccionan y se nos nubla la vista, entonces los bastones se adaptan paulatinamente a la condición de oscuridad, lo cual se logra en un lapso de unos cuantos minutos esto es una maravilla de su creación. Nuestros ojos son uno de nuestros cinco sentidos físicos, pero también espirituales, ya que con ellos vemos para bien o para mal, es decir para bendición de nuestras almas, o para perdición. Lo primero que observamos es que hay una metáfora: “El ojo es la lámpara del cuerpo”.  Una lámpara alumbra, por lo tanto, en algún sentido diferente al físico, el ojo alumbra el cuerpo. ¿Cómo alumbra el ojo al cuerpo?  Tendemos a pensar que el ojo al abrirse hacia el exterior alumbraría en esa dirección, pero en este caso la metáfora nos dice alumbra hacia adentro.  El ojo no tiene luz propia, el ojo mira hacia afuera del cuerpo y transmite hacia el interior la interpretación de lo recibido.

En este sentido hay algo más en el pasaje que nos ayudará a comprender mejor. Existen dos tipos de ojos:

  • El ojo bueno: es el ojo sincero, simple, sin complicación y la idea es que hace bien su trabajo, que está sano, que ve bien no ve doble ni confuso.
  • El ojo maligno: significa de una mala naturaleza o condición, por lo tanto, está enfermo puede ser que tenga problemas oftálmicos puede vibrar, titilar, desenfocarse, ver doble, pero más allá de los problemas, la palabra se refiere a algo que tiene malo en su esencia.

El ojo sano es el que ve según Dios y el maligno es el que no ve o “ve” de forma distorsionada, según lo que hay en la persona que vive en completa oscuridad. La luz tiene que ver con el discernimiento espiritual, la guía de Dios, el cumplimiento de su voluntad; en cambio, la oscuridad está asociada a la forma carnal y material de vivir, sin considerar a Dios y su voluntad en las decisiones. ¿Por qué es tan importante tener un ojo bueno?  Porque si tengo un ojo malo, mi cuerpo estará lleno de tinieblas, y si mi cuerpo estará lleno de tinieblas mis decisiones y acciones serán equivocadas, mis motivaciones incorrectas y así no puede vivir constantemente un hijo de Dios. Es más, es posible que eso revele que no hay evidencias de que Dios te haya transformado. Y por lo tanto sigues en tus pecados y te aguardan las tinieblas eternas. ¿Y qué de los creyentes?  Los creyentes tenemos vista, pero muchas veces la tenemos nublada, no vemos correctamente.  No estas ciego, pero tienes cierta miopía espiritual con frecuencia y necesita ser tratada.  La interpretación de las cosas no siempre es adecuada, pero queremos crecer en una correcta forma de mirar.  Debemos apreciar más lo eterno y no dejamos llevar por las cosas de este mundo. 

Todo lo que ves afecta tus sentidos físicos y espirituales y depende de ti, si vives para agradar al mundo o vives para agradar a Dios.

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