A pasos firmes y en silencio…

meditaciones | 09/11/2020 4:30 am | oasisdesantidad | 34

Por: Angie de Elington

 Josué 6: 20

Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.

¡Qué momento tan glorioso! el que vivió el pueblo de Israel al ver aquellos muros de Jericó tan fortificados caerse después de  haber dado siete vueltas, tocado bocina y gritado en una sola voz, como un sólo hombre. ¡Qué hermosa sincronía y melodía, imagino! Que experiencia tan inolvidable de cómo Dios les dio la victoria en un tiempo crucial para el pueblo, ya que esta ciudad se interponía a aquella promesa que se había dado al pueblo al salir de Egipto. “y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel.” Éxodo 3:17

¿Cuántas promesas has recibido de parte de Dios? ¿Aún las sigue esperando?  En la epístola de 2 de Pedro 3:9 nos dice: El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Tal vez ha estado esperando que aquellos muros caigan desde hace mucho tiempo, se ha desanimado, o tal vez desesperado,  se ha sentido agotado, quizás está perdiendo la fe de que algún día ocurrirá lo que ya Dios le prometió. Pero recuerde que nuestro Padre hace todo en su tiempo perfecto y con un propósito extraño que Él en sus misterios sólo puede comprender. 

 Algo tremendo de esta historia,  en Josué 6,  es que seis días estuvieron dando una vuelta por día alrededor de la ciudad sin decir una sola palabra, sólo el sonido de la bocina se escuchaba y luego el último día al escuchar por séptima vez ese sonido de victoria proveniente de la bocina, todos gritaron a una sola voz y aquello que les impedía entrar a la tierra prometida quedó hecho ruinas.

Sigamos adelante marchando con pasos firmes, sin cuestionar nada (en silencio) obedezcamos su voz así como obedeció este pueblo y luego, en el momento que menos lo esperamos, veremos su mano moverse a nuestro favor.

Nuestro Creador es tan detallista en sorprendernos, sólo sigamos siendo fiel, fortalezcámonos en su presencia y permitamos  a Él hacerlo otra vez.

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