“Soldados heridos pero no destruidos.”

meditaciones | 19/10/2020 6:00 am | oasisdesantidad | 61

por: Angie de Elington

2 Corintios 4:7-9

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;   perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos…

Un maestro dialogaba con sus alumnos sobre aquellas  guerras  mundiales que afectaron la vida de muchas personas, trayendo luto y dolor. Quizás hoy, no estemos pasando por una guerra mundial, sin embargo la situación que pasamos nos ha afectado a todos, no sólo en el área física, psicológica y emocional sino también en el área espiritual, que ni aun los cristianos hemos sido excluidos. Hemos perdido seres queridos,  quedado sin empleo, sin casa quizás, todo se ha tornado muy similar a un escenario bélico.

 ¿Y qué de las guerras que no se ven? Inspirado por el Espíritu Santo el apóstol Pablo nos escribe en el libro de Efesios 6:12 “porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Es necesario recordar, entonces, que hay un ejército adversario que está utilizando diversas estrategias para ganarnos la batalla y destruirnos, empezando por las cosas más pequeñas como: el desánimo, la apatía, el enojo, la angustia, la murmuración, etc. Tal vez,  esto ha hecho que la comunicación con su comandante en jefe “Cristo” se haya interrumpido. Sin embargo no todo está perdido, ya que la palabra de Dios nos dice en 2 Corintios 4: 7-9 que cuando depositamos en Dios toda nuestra confianza aunque arrecie la batalla y seamos heridos, de algún lugar serán enviados refuerzos para ayudarnos a obtener la victoria.

Creámosle a Dios, ya que Él ha prometido no dejarnos. Sólo es necesario declarar lo que nos dice el Salmo 27: 3  “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.

La Biblia, es entre tantos atributos, el mejor manual de estrategias para las guerras espirituales, las cuales se ven complementadas con una disciplina de oración y búsqueda continua. Lo único que debemos hacer, si realmente queremos ganar esta guerra y perseverar impidiendo que el enemigo destruya nuestro territorio, es utilizarla.  ¿Qué decide usted hacer?

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