PON TU CONFIANZA EN DIOS

meditaciones | 01/10/2020 2:00 pm | oasisdesantidad | 29

por: Angélica Aguirre.

Hechos 12:7-8

 Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.

Sabemos que el Libro de los Hechos de los Apóstoles  nos narra los hechos más importantes en la vida de los apóstoles una vez recibieron el poder del Espíritu Santo, Aquí encontramos una iglesia pasando por una prueba grave. Es únicamente cuando pasamos por pruebas que podemos probar el poder de la oración. Debemos orar en cualquier circunstancia, pero especialmente cuando pasamos por las pruebas. En estos momentos Pedro, Juan y Jacobo, eran los líderes de la Iglesia en Jerusalén,  los vemos a los 3 siempre allegados a Jesús, en Mateo 17: 1 (La transfiguración), Marcos 14.32 (En el Getsemaní). Mataron a Jacobo, hermano de Juan, como vio que estos agrado a los Judíos, Herodes tuvo intenciones de matar a Pedro también. Por qué estaba Pedro tan vigilado? Recordemos en el capítulo 5, que fue liberado milagrosamente de la cárcel, es interesante ver en este pasaje que Pedro dormía (versículo 6) ¿Cómo podía Pedro tener tanta paz cuando sabía que le quedaba tan solo un corto tiempo de vida? . Es cierto que la oración de la iglesia le ayudó, pero la confianza y la fe en nuestro Señor Jesucristo le dio paz. La Palabra nos dice que la Iglesia oraba y oraba sin cesar, es decir de manera continua y con diligencia, muchas veces nuestras oraciones  llegan a ser superficial pedimos una cosa una vez y olvidamos a volver a pedirla. Debemos confiar como Pedro para saber que no importa cuál sea nuestra prisión, Dios estará allí.

Podemos ver que  El ángel liberó a Pedro, pero mire que no hizo por el apóstol lo que él mismo podía hacer.  El ángel le libró de las cadenas y le condujo fuera de la cárcel, pero le dijo a Pedro que se calzara sus zapatos, que se vistiera y que le siguiera. Es precioso experimentar y tener la fe que aun en nuestra cárcel que pueden ser en diferentes situaciones de dolor, aflicción, enfermedades, pruebas  y luchas, por más densas que sean las tinieblas  la luz del Señor siempre resplandece, pero también podemos ver que hay cosas que tenemos que hacer nosotros mismos, obedecer y Dios hará el resto. Él tenía que levantarse, atarse las sandalias y seguirlo, lo que era humanamente imposible Dios lo hizo posible, de igual manera en nuestras vidas oramos por eso imposible, pero muchas veces  dudamos, es irónico ver como la iglesia oraba sin cesar y al momento que Pedro toca la puerta de su casa nadie creyó que fuera él, todas la puertas de la cárcel se habían abierto para él, menos la de su casa donde esperaban un milagro, qué nos dice esto, que muchas veces oramos pero sin confiar de todo corazón que recibiremos lo que estamos pidiendo, al orar debemos estar seguros que Dios nos contestará en su soberana voluntad, no debemos esperar una emergencia para orar. Hay necesidades y angustias por todos lados. Ore también por la salvación de los demás en su familia, parientes y vecinos. Ore por los demás en la iglesia, los que recién aceptaron a Cristo. Dios está en todas partes y puede escuchar  nuestras oraciones en cualquier momento y lugar. Amén

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