Cristo, Nuestro Sumo Sacerdote

meditaciones | 10/10/2020 12:18 pm | oasisdesantidad | 65

Por: Anagreey Domínguez.

Hebreos 4: 14-16

Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

En el Antiguo Testamento nos muestra el inicio de la labor del Sumo Sacerdote específicamente después del capítulo 19 del libro de Éxodo. Fue en el Monte Sinaí, donde se instituyó el sacerdocio, Dios como perito arquitecto le muestra los planos y las dimensiones del Tabernáculo y le entrega las tablas de los Diez Mandamientos. Le encarga a su caudillo Moisés, “Y harás el tabernáculo conforme al modelo que te ha sido mostrado”. Nos da a conocer un Dios, detallista, encomendando la responsabilidad de construir un lugar para habitar y que también era sombra de lo que a futuro se daría. El tabernáculo, anunciaba a Cristo y su obra redentora. Sombra de lo que había de venir, y el sacerdote también representaba o es constituido a favor de los hombres, no actuaba por el pueblo como legislador, o administrador, o como embajador ante los reyes de la tierra, sino frente a Dios. El hizo saber a Moisés que el sacerdocio había de pertenecer a la familia de Aarón, y debía cumplir con ciertos requisitos ya que la necesidad de esta obra mediadora surge del estado pecaminoso de los hombres, que les incapacita para acercarse directamente a Dios.

Cristo, Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec, pero aquí lo importante es la prueba de que se cumple la condición esencial de que su nombramiento como sacerdote eterno había sido hecho por Dios mismo. Donde es Sacerdote y sacrificio al mismo tiempo, como no los dice la Palabra en el libro a los Hebreos “¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”, es mediador de un nuevo pacto, y nos da acceso continuo y confianza a la presencia de Dios, es el mediador entre Dios y los hombres.

Cristo mantiene su sacerdocio de manera permanente, santificándonos y reconciliándonos con el Padre “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados “su sangre preciosa no pierde eficacia, sigue fluyendo a favor nuestro, sigue cambiando al pecador que a Él acude. Sigue sanando enfermos, cuando la medicina, lo etiqueta como desahuciado, vemos a Cristo manifestándose en aquel que se humilla bajo su poderosa mano. Y el creyente tiene a quien acudir, en medio de dificultades nos invita a acercarnos confiadamente ante él, para que nuestras fuerzas sean renovadas, para que nuestras mentes y nuestras vidas sean santificadas…. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Acércate a Cristo, Nuestro Sumo Sacerdote por excelencia. 

Los comentarios están cerrados.

meditaciones 17
meditaciones 18
meditaciones 22
meditaciones 53
¿Nos permite orar por Ud? Enviar Petición