Retén tu integridad

meditaciones | 26/09/2020 7:08 pm | Rosalba de Asprilla | 71

Por: Anagreey Domínguez.

Job 2: 1-3

Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?

La palabra integridad tiene como sinónimos, completo, recto, honrado, intachable; implica algo que no esté mezclado con sustancias extrañas, es incorruptible. Y el retener nos habla de la capacidad de todo ser humano al ser probado en cualquier área de su vida y salir airoso, no ser vencido.

Cuando leemos aquel hombre llamado Job en su primer capítulo y toda la descripción siguiente, de la tierra de Uz, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Tenia 7 hijos y 3 hijas, ovejas, camellos, asnas, bueyes y criados que le servían. Y se refiere a él “Y aquel varón era el más grande de los orientales”, nos permite saber que era un hombre de renombre, conocido, rico, famoso; se preocupaba de cómo estaba su casa delante de Dios y sus hijos.

A Dios le agrada alguien que decide caminar en rectitud, se agrada de los que guardan su integridad moral, de los no ceden a los deseos de la carne, sino luchan por guardarse fieles, del que ve el pecado y se aparta de él, porque sabe que no glorifica a Dios.

Pero en la vida de Job, también llegó la hora de la prueba. Cuando se describe en el capítulo uno, que satanás se presenta delante de Dios, y le pide quitarle todo, sus bienes, sus ovejas, bueyes, camellos y hasta sus hijos. Dándole entender que Job le servía y era integro “por lo que Dios le daba”. Y a si le fue quitando todo, sus hijos, sus bienes, su riqueza, sus criados y las malas noticias llegaban a él una a una. Y su respuesta ante tal crisis fue el postrarse, adorar y humillarse delante de Dios y decir “Desnudo Salí del vientre de mi madre, desnudo volveré allá, Jehová dio, Jehová quitó sea el nombre de Jehová bendito. No perdió su integridad. Se mantuvo fiel a Dios, y la prueba le llevó a conocer a Dios y sus propósitos. Y a final logró decir de oídas te había oído, más ahora mis ojos te ven.

Retengamos nuestra integridad, seamos fieles a Dios, en medio de cualquiera circunstancia que se nos presente y solo podremos lograrlo mirando a Cristo, poniendo los ojos en él, en el autor y consumador de la fe. Y como dice el apóstol Pablo en su segunda carta a los corintios “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

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