AFERRADOS A LOS CUERNOS DEL ALTAR

meditaciones | 19/09/2020 1:34 am | Rosalba de Asprilla | 178

Por: Anagreey Domínguez.

Salmo 118:27

“Jehová es Dios, y nos ha dado luz; Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar”.

Dios llama a Moisés y le encomienda la misión de liberar al pueblo de Israel de la esclavitud, pero no solo tenía ese propósito, sino también el de guiarlos en medio de su travesía por el desierto, el representaría aquel hombre que hablaría con Dios y le transmitiría el mensaje al pueblo.

Pero le tocaba al pueblo atravesar por el desierto, que simboliza pruebas, dificultades, adversidades, enfermedades, quebranto, dolor y tristeza. Pero no todo era desierto, las mayores experiencias con Dios las experimentó el pueblo de Israel en el desierto, fue en el Monte Sinaí, donde Dios establece el sacerdocio, el tabernáculo, y las tablas de la ley. Es allí donde Dios le muestra a Moisés el diseño del Tabernáculo, y que debía cumplir con todas las especificaciones vistas en el diseño dado por Dios. “Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.”

El Tabernáculo estaba dividido en tres partes, El Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo. Donde el Atrio está  rodeado de cortinas de lino fino torcido y su altura sobrepasaba la altura de un hombre, el único medio de entrada era la puerta.

El primer mueble que encontramos es el Altar de Bronce, llamado el Altar del Holocausto o Sacrificio. Fue hecho de madera de Acacia, que representa la perfecta humanidad de Cristo, cubierta de Bronce, que nos habla de juicio. Era cuadrada, hablándonos de la común Salvación, Dios salva al rico, como también salva al pobre, al niño como también al anciano, a un pescador que era del vulgo como aquel hombre estudiado a los pies de Gamaliel.

El Altar de Bronce tenía cuatro cuernos en sus extremos que servían de ornamento o adorno, y para amarrar las victimas cuando iban a ser sacrificadas para expiar los pecados de aquel hombre arrepentido que incurría en una falta.

Esos cuernos también representaban misericordia y Auxilio, propiciación, sustitución, reconciliación y rescate.  Todo era tipo de lo que habría de venir como nos dice el libro a los Hebreos, “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros”.

En Cristo tenemos este fiel cumplimiento, representa ese Altar del Sacrificio, se convirtió en el Altar y víctima para que hoy, podamos aferrarnos a Él, en medio de nuestros desiertos, por su sangre tenemos acceso al Padre. Es por medio del sacrificio de Cristo que se aplacó la ira de Dios, fue Él quien llevó nuestra culpabilidad, nos reconcilió con Dios y el precio fue pagado.

“Aferrémonos a Cristo, solo en Él podemos encontrar salvación, consuelo y esperanza”.

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